La decoración íntima más «salvaje»

February 13th, 2012

Quitan el propio para sustituirlo por el ajeno. Invierten primero en un afeitado púbico (de la modalidad que prefieran o que menos les duela) y después gastan unos 200 euros en cubrirlo de nuevo con pelo de zorro. Atrás queda la moda de rasurar el vello de las ingles con formas originales y teñir lo que queda de colores para sorprender a la pareja. Esta temporada se lleva el pelaje de color pardo rojizo y espeso de este mamífero cánido. Y eso sí que debe dejar patidifuso al compañero o compañera de juegos. de momento, ya ha escandalizado a los activistas, que consideran una aberración semejante decoración de las partes bajas. Zorros y aves Las ampollas las ha levantado la propietaria de un salón de belleza de Nueva York, la famosa por esos lares Cindy Barshop. En su establecimiento podemos encontrar este servicio, bautizado como «foxy bikini», y otros aires decorativos como vistosas plumas de aves («Carnival bikini»). La presidenta del grupo de activistas americanos PETA (People for the Ethical Treatment of Animals), Ingrid Newkirk, consideró públicamente que «es descaradamente sórdido y cruel matar una animal para decorar la zona íntima». Pero es que, además de una crueldad, no debe ser muy higiénico convivir con ello entre las piernas. Según explica a este semanario Bárbara Carrellas, del Colegio Americano de Sexología, «aunque anuncien que es “todo natural” (signifique esto lo que signifique) algunas personas pueden ser susceptibles a sufrir una irritación de la piel». Por ello, aconsejan retirar el pelaje pasados tres días desde su ubicación. de esta forma se evitan los riesgos de también de posibles infecciones o alergias al gel con el que se adhiere a la piel.   Brillantes Ante las críticas vertidas sobre el salón de Barshop, ésta decidió recientemente cambiar los originales por pelo sintético, por lo que ahora apuesta más por otra de sus innovadoras líneas decorativas íntimas: las joyas. Bajo el nombre de «Vajewel» (unión de vagina y joya en inglés) ahora las mujeres pueden tumbarse en la camilla del salón y dejar que cubran la zona con cristales de Swarovski. Aunque el servicio se llame así, la moda ha sido bautizada como «Vajazzle», y en España también pueden encontrarse centros en los que ofrecen este tipo de servicio. Las piezas suelen durar unos días y se debe ser cuidadosos, porque la pérdida de una de ellas deja la libido de cualquiera por los suelos. La opción para evitar disgustos eróticos y económicos es sustituir pelajes y joyas por verduras. Concretamente, por lechugas que, además de baratas, cuentan con el beneplácito de los activistas. Quienes se sumen a la moda podrán hacerlo al tiempo a las «Lettuce Ladies», que con bikinis elaborados con este vegetal deambulan por las calles norteamericanas reivindicando los derechos de los animales. Tal vez esta moda «verde» sea ahora motivo de discordia para los agricultores.  

La decoración íntima más «salvaje»

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